Caín y Abel

Génesis 4:1-17, Hebreos 11:4

Adán se unió con su esposa Eva, y ella concibió y dio a luz a Caín. Y Eva dijo, “Dios me ha dado un varón.” Después, Eva dio a luz a su hermano, Abel. Abel fue pastor de ovejas, y Caín cultivó la tierra.

Pasó el tiempo, y un día Caín y Abel trajeron sus ofrendas a Dios. Caín trajo algo del fruto de la tierra. Pero como Abel tenía fe en Dios, él escogió de las primeras y las mejores de sus ovejas, y les ofreció como su ofrenda. Por eso, Dios miró con agrado a Abel y su ofrenda. Pero Dios no miró con agrado a Caín y su ofrenda. Por eso Caín se enojó mucho, y puso mala cara. Entonces Dios le dijo, “¿Porque estás tan enojado, y porque andas con cara tan mala? Si hicieras lo bueno, podrías levantar la cara. Pero si hicieres lo malo, el pecado está a la puerta listo para atraparte, pero tú todavía puedes dominarlo.”

Entonces Caín invitó a su hermano Abel a pasear con él. Pero cuando llegaron al campo Caín atacó a su hermano y lo mató.

Entonces el Señor dijo a Caín, “¿Dónde está tu hermano Abel?”

Y Caín le contestó, “¿Acaso soy yo el cuidador de mi hermano?”

Dios le preguntó, “¿Qué has hecho? La sangre de tu hermano me está llamando desde la tierra. Ahora serás maldito. Quedarás expulsado de la tierra donde derramaste la sangre de tu hermano. Desde ahora en adelante, cuando trabajes la tierra, no te dará su fruto. Andarás vagando por la tierra, y dondequiera que vayas, serás extranjero.”

Entonces contestó Caín, “¡Mi castigo es demasiado y no lo puedo soportar! Ahora me has echado de la tierra, seré un extranjero. Estaré lejos de tú presencia. Nunca podré descansar. Y cualquiera que me encuentre me matará.”

Pero el Señor le contestó, “No será así. Ciertamente cualquiera que mate a Caín yo le castigaré siete veces.” Y Dios puso una señal en Caín para que nadie lo matara. Entonces Caín se fue a vivir en la tierra al oriente de Edén.