Dios Destruye Las Ciudades de Sodoma y Gomorra

Génesis 13:13, 19:1-29

 

Una tarde Lot estaba sentado a la puerta de la ciudad de Sodoma cuando llegaron dos ángeles con apariencia de hombres. Al ver a los hombres Lot se inclinó al suelo y les dijo, “Les ruego que vengan a mi casa para pasar la noche. Allá podrán lavarse los pies, y en la mañana seguirán en su camino.”

Pero ellos le dijeron, “No gracias. Pasaremos la noche en la calle.” Pero Lot insistió mucho, y por fin ellos aceptaron su invitación.

Aún antes de que se habían acostado vinieron todos los hombres de Sodoma. Rodearon la casa de Lot, y demandaron que Lot les entregara sus visitantes, porque querían abusar de ellos y acostarse con ellos. Al escuchar esto, Lot salió de su casa y se cerró la puerta. Les dijo a los hombres, “¿Por qué quieren hacer algo tan perverso?” Ofreció a sus hijas en lugar de los dos hombres.

Trató de hacer un trato con ellos pero los hombres de Sodoma gritaron, diciendo, “¡Quítese de allá! ¿Cómo es que usted, un extranjero viene a mandarnos? ¡Ahora le vamos a tratar peor que a ellos!” Entonces atacaron a Lot, y trataron de abrir la puerta. Pero los visitantes tomaron a Lot y lo metieron en la casa. A los hombres que perseguían a Lot, los hizo ciegos, para que no pudieran encontrar la puerta.

Entonces los visitantes dijeron a Lot, “Si tienes familia aquí, sáquenlos, porque vamos a destruir a este lugar. Pues la ira de Dios es grande contra esta gente, y él nos ha mandado a destruirles.”

Enseguida, Lot fue a contar todo esto a sus yernos, pero ellos no lo creían. Entonces a la madrugada del siguiente día, los ángeles dijeron a Lot, “Apúrese. Toma a tu esposa y a tus hijas y vete de este lugar. Si no hacen esto morirán cuando Dios destruye este lugar.” Pero Lot se demoraba. Entonces los ángeles lo tomaron de la mano porque Dios tenía compasión de él. Sacaron a Lot y a su esposa y a sus dos hijas de la ciudad. Y les dijeron, “¡Corren, y sálvense! No miren hacia atrás, ni paran para nada. ” Los ángeles les permitieron ir a un pueblo y prometieron no destruirla.

Cuando Lot llegó al pueblo, ya era de día. Entonces Dios hizo caer fuego y azufre sobre las ciudades de Sodoma y Gomorra. Destruyó a estas dos ciudades y a todos sus habitantes. Y destruyó a todo lo que crecía en ese valle y el humo subía como de un horno. Pero la esposa de Lot miró hacia atrás, y se convirtió en una estatua de sal, allí donde estaba.

Así fue como Dios destruyó a Sodoma y a Gomorra. Pero Dios se acordó de Abraham y salvó a Lot de la destrucción.