Jesús Resucita a una Niña Muerta

Marcos 5:21-43, Lucas 8:41-42, 49-56


Cuando Jesús regresó en el barco al otro lado del lago, se reunió mucha gente alrededor de él. Y vino uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y se tiró a los pies de Jesús. Su única hija tenía doce años. Y le rogó mucho diciendo, “Mi hija está a punto de morir. Por favor, ven a poner sus manos sobre ella, para que se sane y viva.” Entonces Jesús se fue con Jairo, y la multitud lo seguía.

Mientras Jesús estaba hablando con la gente, llegaron unos de la casa de Jairo para decirle, “Tu hija ha muerto. ¿Para qué molestar más al Maestro?”

Pero Jesús no les hizo caso. Jesús le dijo a Jairo, “No tengas miedo; cree solamente.” De este momento Jesús no permitió a la multitud a acompañarle, sino solo Pedro, Santiago y Juan.

Cuando llegaron a la casa de Jairo, Jesús vio el alboroto y la gente que lloraba y gritaba. Entrando a la casa, Jesús les dijo, “¿Por qué lloran y hacen tanto ruido? La niña no está muerta, solo está dormida.” Por eso, la gente se burlaba de Jesús, pero Él echó fuera a todos. Luego, junto con el padre, la madre y los tres discípulos, entró al cuarto donde estaba la niña.

Jesús tomó la mano de la niña y le dijo, “¡Niña, te digo, levántate!" En ese mismo instante, ella volvió a la vida, se levantó y comenzó a caminar. Y se quedaron muy asombrados por eso. Entonces Jesús les dio a sus padres órdenes estrictas de no contar a nadie lo que había pasado. Luego mandó dar de comer a la niña. Pero las noticias de lo que sucedió corrieron por toda la región.