Durante el tiempo de Pablo, algunas de las iglesias estaban divididas entre creyentes de etnia judía y los no judíos. Estos grupos tenían diferentes tradiciones que venían de su pasado. La iglesia en la ciudad de Éfeso era igual. Pablo había pasado casi tres años en ese lugar evangelizando y enseñando a los creyentes. Aún así, cuando había pasado mas que cuatro años de su salida, Pablo se enteró desde la carcel en Roma que estas divisiones estaban rompiendo la unidad de la iglesia. Entonces como no podia ir a ellos, mandó una carta con un creyente de confianza. Esto es parte de lo que les escribió:

La Familia de Dios

Efésios 2:10-22

Desde el comienzo Dios ha tenido un plan de las buenas obras que él quería que nosotros cumpliéramos. Y él nos creó por medio de Jesucristo para cumplir ese plan.

Ustedes recordarán que antes, los judíos los rechazaron porque ustedes no eran judíos. Hasta los llamaban "los no circuncidados." En aquellos días ustedes no sabían nada acerca del Prometido de Dios y no podían ser ciudadanos del pueblo de Israel. No compartían de las promesas de Dios. No tenían a Dios y estaban sin esperanza.

Aunque ustedes estaban separados de Dios, ahora han sido traídos cerca de él por medio de la sangre de Jesucristo, el Prometido de Dios.

Tenemos paz por medio de Cristo. Él había creado a los judíos y a los no judíos pero ahora ha tumbado el muro que nos separaba. Con la muerte de su propio cuerpo él acabó con los mandatos de la ley. Entonces por medio de la cruz él ha unido a los dos grupos y ha acabado con la enemistad que tenían para que estuvieran en paz. Cristo vino y anunció las buenas noticias de paz a los que estaban muy apartados de Dios y también a los que estaban cerca. Porque es por medio de él que los judíos y los no judíos compartimos un mismo Espíritu y podemos acercarnos a nuestro Padre Dios. Por eso ustedes ya no son extranjeros, sino que ahora son ciudadanos de la familia de Dios con todos los creyentes.

Somos como una casa construida sobre un cimiento formado por los apóstoles y los profetas. Jesucristo mismo es la piedra principal. Todo el edificio está siendo armado a base de Cristo para ser un templo santo para Dios. Y Cristo está formando a ustedes para ser un hogar donde el Espíritu de Dios vive.